¿Sabías que el trance es natural en los niños? Álvaro Morgan, especialista en hipnosis clínica ericksoniana, nos confirma que el trance es natural en los infantes, contándonos el caso de Rebecca, una niña de ocho años que experimentó sesiones de hipnosis. Gracias a la colaboración de Morgan para la Revista Digital Icimag (www.icimag.cl), compartimos con ustedes un extracto del artículo sobre cómo actúa la hipnosis en los niños en tanto herramienta terapéutica.

Niños y trance

Los niños no juegan a cualquier cosa. Es importante escuchar y ver bien lo que al niño le llama la atención, no vaya a ser cosa que juguemos a las haditas con un fanático de Minecraft, ¡no po, eso es muy fome!

El caso de Rebecca

Rebecca (nombre de fantasía), una niña de ocho años, solía denigrar a sus compañeros, lo que la mantenía también muy aislada en los recreos. Tampoco le gustaba que le tocaran sus útiles escolares, porque, según ella dice, “esos niños tontos me contaminan las cosas”. Lo que esperaban los adultos, tanto en la casa como en el colegio, era que Rebecca se integrara más al curso para que lo pasara mejor y tuviera una infancia sana y un desarrollo hacia la adolescencia con buenas relaciones de amistad.

Cuando Rebbeca llegó a la sastrería llevó su atención a una cortina donde habían dibujos de muchos animales distintos llevando a otros animales más pequeños en sus lomos. No fue ninguna sorpresa que el animal que más llamara su atención fuera un Tiranosaurio Rex y que la conversación estuviera centrada ahora en los colmillos gigantes del animal y en su capacidad de comerse a todos los demás animales. La tentadora croquera grande y los muchos plumones de colores invitaron a Rebecca a que dibujara esas situaciones, resultando ser además de una gran dibujante, una excelente directora creativa.

La sesión de medidas y arreglos transcurrió como una conversación dibujada donde los colmillos agresivos fueron transformándose en cuidados para los tiranosaurios bebés y los desmembramientos en curaciones con parches y vendajes de colores. La contaminación se transformó en el espacio aéreo con smog de Santiago donde volaban los pterodáctilos y compartían ese aire. También por ahí apareció un camaleón que cambiaba de colores, y a veces era oscuro y otras veces claro. Al final, el camaleón fue el héroe de toda esta historia y terminó guiando a su pueblo multiespecie hacia un lugar donde todos podían compartir y sanarse mutuamente si tenían alguna herida o se habían roto un alita. Los animales más grandes llevaban a los más pequeños en sus lomos como en la cortina.

Después de dos sesiones, Rebecca se siente ahora muy cómoda en su nuevo traje, que es de tela un poco oscura y está llena de accesorios y bolsillos de colores muy especiales que llaman la atención de sus compañeros, a los cuales ella puede cuidar jugando, compartiendo el mismo aire. Se integró bien al curso, tanto así que la eligieron para ser líder de algunos juegos grupales.

El trance es natural en los niños y como adultos tenemos la oportunidad de entrar en ese trance cada vez que estamos con un niño, ya sea terapéuticamente o como padres, tíos, abuelos o hermanos. Cada vez que lo hacemos, experimentamos la alegría creativa de jugar y estamos arreglando o quizás cambiando nuestro propio traje, con la tela adecuada para la próxima estación de la vida que nos toque vivir.