“Cada amanecer puede traernos algo novedoso”, una frase como esta puede ser determinante en la solución de problemas en el ámbito terapéutico. A esto se le llama reorientación, en psicoterapia. Esta estrategia produce un cambio de perspectiva que proporciona nuevas formas de interpretar las circunstancias existentes, experiencias pasadas y futuras.

En el libro La Hipnosis de Milton Erickson, escrito por reconocidos expertos, se cita a Milton Erickson refiriéndose a la reorientación, explicando la importancia de esta estrategia: “a menudo en psicoterapia todo lo que se necesita es un cambio de referencia”. Entonces, el profesional provoca un impacto en el paciente cuando proporciona una nueva idea en la “reorientación”, que pone al paciente en un nuevo contexto psicológico que alivia el malestar.

Existen ejemplos destacados en la terapia de Milton Erickson, donde por medio de la reorientación, los pacientes consiguen un “despertar” a la realidad con recursos para interpretar de forma positiva las circunstancias. Para esto, muchas veces, basta con palabras adecuadas en el momento justo. A continuación, compartimos un caso de intervención exitosa en la terapia, descrito en el libro La Hipnosis de Milton Erickson:

Intervención de Teresa:

El cliente sufría un insomnio severo. Se acostaba tarde, y a las dos horas y media se despertaba, incapaz de volver a conciliar el sueño. Tenía 77 años y sufría este problema desde hacía diez años. Lo primero que hizo tras ser saludado fue sacar un pequeño archivador en el que con cuidado tenía escrita toda su vida, ficha tras ficha. Obviamente no era la primera vez que utilizaba dicho método y tras contar toda su infancia y vida adulta, además de reportar todo su historial, al llegar a sus últimos años, fue hablando de todas las terapias que había hecho para lograr dormir. Llegado ese momento, era obvio que el paciente estaba totalmente absorto en su propio trance, entonces, maravillada Teresa de semejante situación, decidió intervenir: “¡por lo que veo, ha buscado muchas soluciones ante de encontrar ésta!” El paciente levantó la mirada, un poco sorprendido de haber sido interrumpido y continuó resuelto, explicando que incluso había ido a retiros de silencio sin éxito alguno, etc., etc., … Llegó la hora y Teresa tuvo que despedirse sin haber hecho ninguna otra intervención. Al día siguiente llamó el paciente: “el vecino que me recomendó ir a verla me ha preguntado qué me pareció la hipnosis. ¡Y usted no me hizo ninguna hipnosis!” A lo que Teresa amablemente contestó: “Bueno, usted parecía necesitar explicar todo lo que le ha ocurrido y las terapias a las que ha ido. Y dígame: ¿qué tal ha dormido anoche?” La respuesta fue: “¡Eso es lo que no entiendo! Me acosté como siempre y me he despertado a las nueve, cuando mi vecino me ha llamado”. Teresa le brindó la última frase (intervención por teléfono): “Yo siempre podré recibirle de nuevo, pero por lo que se ve, usted no necesita ser hipnotizado para conciliar un sueño reparado…, lo cual es absolutamente natural”.

Como afirma Milton Erickson: “en terapia, tu enfoque debería ser ayudar al paciente a entender que trajeron a tu consulta mucho más que un cáncer, o una artritis, o cualquier otro tipo de problema. Al hablar con los pacientes deberías transmitirles una conciencia de todos los demás dones que poseen”.